San Juan, álamos dorados, seco el aire, sol entibiando las tardes. Anteayer, a las 19, hora inaugural de la 26º Fiesta Nacional del Teatro, "El Lazarillo de Tormes" del Grupo Teatro de la Barda de Río Colorado, obra que representa a Río Negro, dejó bien sentado el prestigio y la calidad que las producciones de nuestra región, sus directores, técnicos y dramaturgos han ido construyendo con paciencia y solidez patagónica. En el céntrico teatro Sarmiento, a eso de las 17, había terminado la pasada previa al estreno. Los actores aflojaban algunas tensiones en los camarines, amontonaban otras, charlaban, revisaban texto, movimientos. En la sala, Guillermo Troncoso, director general de la puesta, volvía a ver las luces, el humo, los cambios de color. Y habló con "Río Negro".
"El Lazarillo de Tormes", ya tiene muchas funciones: hace bastante tiempo que se está haciendo en todo Río Negro. Pero como cada teatro es muy distinto, siempre hay que ajustar como si se armara una nueva puesta…" Guillermo luce tranquilo, tranquila su palabra. "Eso tiene algo de vertiginoso e interesante también. Todos tenemos que ponernos como si fuera estreno"
"Ahí (en el centro del escenario) solamente hay un telón rojo y un baúl. Nada más. El riesgo mío pasa por la interpretación de los actores. A las obras me gusta probarlas sin luces, sin música, en un barrio o hasta en la calle, donde "El Lazarillo…" se puede hacer perfectamente. Ahí es donde está el teatro, fuera de toda la parafernalia de iluminación, de audio… Ahora la quiero vestir, pero lo esencial es la actuación. Me gusta el momento de reconocimiento que hacemos al principio con los actores en el escenario, me gusta que miren el espacio, lo recorran y se imaginen en cada juego acá y allá, midan distancias, ubiquen al público… Lawrence Oliver decía que lo más difícil del teatro y que no tiene solución, es la distancia que sólo el actor resuelve con su acción, con la voz que debe llegar hasta el último espectador. Eso es lo más complicado."
Los actores, que Guillermo Troncoso ha citado ya varias veces, son Rodrigo Álvarez y Vladimir Klink.
Guillermo se va rumbo a los camarines para estar en la ceremonia del maquillaje. "Río Negro" quedó solo. Afuera, el público vivoreaba una larga cola. Minutos de espera.
Siete menos cuarto se da sala y el bullicio avanza a paso redoblado, como una ola. Puja por lugares, saludos de algunos. Siete en punto, una voz grabada da la bienvenida y pide apagar los celulares. Baja la luz, trepa la música. Lo que siguió fue de maravilla. Este cronista no encuentra otra palabra. El juego, otra palabra que el director Guillermo Troncoso uso reiteradamente, subyugó a chicos y grandes. La obra fue interrumpida, crispa recordarlo, en numerosas ocasiones, por ovaciones. Así como suena. Risas, por supuesto, concentración también. La tarea desplegada por Rodrigo y Vladimir fue lentamente seduciendo al público que terminó de pie, en un final de aplauso sostenido, eufórico. Magnífica actuación, despliegue físico y vocal, gestualidad plena en matices, energía sutilmente controlada. Y un humor sin golpes bajos ni palabrotas que reconforta compartir.
Eso fue "El Lazarillo de Tormes", en la versión del Grupo de Teatro de la Barda de Río Colorado, el viernes casi noche, inaugurando la Fiesta Nacional del Teatro en San Juan, un bello acto de amor y de respeto a la inteligencia del público.
Eduardo Rouillet
Dijo “La voz” de Salta
Todavía con olor al pegamento de las alfombras, el Teatro Sarmiento recibió al público de la Fiesta Nacional de Teatro la noche del viernes. La sala restaurada, de tradicional trazado a la italiana, se llenó de risas y aplausos ante la versión fresca, juvenil y lúcida de El Lazarillo de Tormes, por el Teatro de La Barda de Río Negro. Comenzaba así la programación de la Fiesta en San Juan.
La primera fue una noche de clásicos. Los actores de La Barda ofrecieron un relato con técnicas de clown, una opción contemporánea para el antiguo oficio del juglar. Con un juego escénico divertido y economía de recursos interpretaron las desventuras y aprendizaje a golpe de hambre que tiene por protagonista al niño Lázaro. El planteo entusiasmó al público por la gestualidad, las coreografías, las digresiones actuales, disparatadas pero efectivas, y los cambios de voces con que Rodrigo Álvarez (el Lazarillo) y Vladimir Klink instalaron la pura ilusión. Dirigidos por el mendocino Guillermo Troncoso, los actores pusieron un ojo en el espectáculo como tal, con adhesión inmediata de la platea, y el otro, en el tema del hambre. Es claro el eje sobre el que gira la adaptación, actualizando las palabras del Lazarillo, que conoce de muy pequeño las penurias del pobre.
Fuente: La Voz de Salta y Río Negro on line
- |201.231.70.xxx |17-05- 20:49:53 Valentina Bolla - ValentinaMe da mucha alegria saber que lo estan haciendo muy bien, y saber que es lo que mas les gusta hacer. FELICITACIONES PARA LOS DOS. Les deseo lo mejor y muchisimos mas EXITOS. Los quiero!!!
- |200.5.65.xxx |17-05- 09:15:30 dianano esperaba menos de ustedes son unos genios. gracias por esta alegria que nos dan, los felicito y los quiero mucho .
- |200.5.65.xxx |16-05- 15:00:08 MARIELAQué alegría inmensa!!!saber que dos chicos de R.C están haciendo lo que les gusta y tan maravillosamente bien.Felicitaciones
- |190.103.255.xxx |16-05- 14:58:43 MARIELAQué alegría inmensa, saber que chicos de R.C están haciendo lo que les gusta y tan bien!!!Felicitaciones
- |190.103.255.xxx |15-05- 10:06:14 Anónimoqué orgullo chicos!! No tengo la costumbre de ir al teatro, la única vez que fui, fue a ver la obra de ustedes. Me encantó!! Ahora al leer este artí****, me emocioné mucho. Felicitaciones y mucha suerte!!!!!
- |186.140.64.xxx |15-05- 09:52:37 AnónimoES PEC TA CU LARRRRRRRRRRR
viva el teatro joven, vivan bladimir y rodrigo, viva TEATRO LA BARDA!!!!
que bueno que lleguen tan lejos y tan cerca a la vez...son unos grandes
mucho esfuerzo, mucha garra...mucha pasion en lo que hacen
les deseo lo mejor de lo mejor
alegriaaaaaaaaaaaaa
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