Río Colorado. Desde hace unos días hay una familia viviendo en el Barrio Villa Bournichón, las casitas abandonadas o también llamado las casas de Pizá, ese barrio que estuvo mucho tiempo olvidado y literalmente a la intemperie.
Es bueno ejercitar un poco la memoria, por una invitación del municipio se iniciaron las obras en 1990, la primer cuota se pagó en Australes y la segunda por arte de magia ó mejor dicho de la política económica Argentina, en Pesos equivalentes a Dólares, era el inicio de nuevos períodos, en el país y en Río Colorado.
Las construcciones se realizaron siempre por obra y gracia del esfuerzo de aquellas cuarenta familias que pretendían tener su propia casa, hasta 1995, cuando los que allí habían puesto sus esperanzas se vieron en el medio de un conflicto judicial, que no esperaban y no habían provocado.
Este litigio judicial llevó ocho largos y penosos años, en el medio de promesas, campañas electorales y abogados sin escrúpulos, capaces de jugar y apostar con la ilusión de las personas con tal de tener al final de este proceso trescientas mil razones en sus bolsillos para decir que tenían razón y que ganaron aquel juicio que provocaron. Las trabas siguieron por mezquinos intereses que siempre tenían alguna excusa para no entregar la propiedad a los verdaderos dueños.
También pasó por allí la tragedia y se llevó la vida de la inocencia, dejando el sabor amargo de la sinrazón; podemos contar que algunos que estaban ilusionados con su hogar, hoy no están para ver aquello que soñaron.
Veinte años después de iniciarse esta aventura empieza a caminar por allí la vida de un nuevo barrio, desde hace algunos días una familia ya está instalada, viviendo y dándole forma de nueva esperanza.
Podemos decir que a pesar de falta de ética de algunos letrados, los inentendibles caminos del destino; la esperanza y la constancia de los buenos deseos ganan un nuevo barrio para nuestra ciudad.
Fuente: Fabio Sosa
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