De milagro los disparos no dieron en el cuerpo del profesor de Educación Física que estaba trabajando en la Junta Vecinal del barrio Lavalle de Viedma.
Otra vez armas de fuego en manos de menores de edad pusieron en riesgo la vida de muchos. Un profesor de Educación Física fue víctima de un inesperado ataque a balazos en Viedma y, afortunadamente, los disparos no dieron en el blanco. Según se supo, apenas comenzó la tarde del miércoles el docente se encontraba dando una clase en la Junta Vecinal del barrio Lavalle a un grupo de nenes, como lo hace a diario, en el marco de un programa de contención que se ofrece desde la organización.
Mientras trabajaba, tres adolescentes de entre 14 y 15 años irrumpieron en la clase. Al cabo de un tiempo prudencial, y a los efectos de poder continuar con la actividad, el docente les pidió a los chicos que no pertenecían a la clase que se retiraran. Ellos obedecieron, pero al rato regresaron. "Mirá lo que tengo para vos", le habría dicho uno de ellos, señalando su cintura donde se asomaba la culata de un arma.
Ante la riesgosa circunstancia el docente condujo a los adolescentes hacia la calle. Allí tres disparos, sin mediar palabra, lo inmovilizaron.
El profesor quedó tan perplejo como aterrorizado por la actitud de los chicos, a quienes conocía porque también habían sido alumnos suyo. Si bien sólo uno de ellos fue el que disparó, los otros dos acompañaron la temeraria determinación.
Las pericias policiales determinaron que los disparos, cuyos plomos quedaron deformados en el revoque de las paredes y las tres vainas en el suelo, pertenecen a una pistola 9 milímetros, un arma considerada de guerra y del tipo que utiliza la Policía.
Tras los disparos los chicos se dieron a la fuga y el docente, un hombre joven que vive en ese mismo barrio, se negó a formular la denuncia. No obstante la Policía inició una actuación de oficio.
En la mañana de ayer el juez Juan Bernardi ordenó dos allanamientos para secuestrar el arma utilizada, que no fue encontrada en ninguno de los dos procedimientos. Según trascendió los tres chicos pertenecen a familias numerosas y de escasos recursos. En uno de los casos la madre admitió a la policía, entre lágrimas, que ha pedido ayuda a Promoción Familiar pero que no puede controlar a su hijo, el cual no estaba al momento del allanamiento.
Las armas en manos de menores de edad han dejado de ser una novedad y mantienen un gran nivel de preocupación. En lo que va de este año en el barrio Lavalle han sido secuestradas 11 armas de fuego. Sólo entre enero y abril la Policía recuperó nueve de ellas en distintos operativos.
En la misma noche del miércoles, mientras finalizaban las pericias frente a la Junta Vecinal del Lavalle, en la calle Rioja del barrio Santa Clara un comerciante fue obligado a entregar el dinero de la caja a punta de pistola. Un jovencito con aspecto de menor de edad la manipulaba.
Fuente: Río Negro On Line
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