Historias del camino
Donde hoy funciona una estación de servicios de Petrobras, Vicente Dottori supo forjar en los 50 un comercio de avanzada.
Por años, la esquina de Italia y Laprida, en el barrio Villa Mitre de RÃo Colorado, fue sinónimo de estación de servicio y eso se mantiene en la actualidad con una moderna estructura. En sus inicios cobijó una rica historia que tuvo como protagonista excluyente a don Vicente Marino Constantino Dottori.
Su nieto, Jorge Luna, atesora los recuerdos de su abuelo y con generosidad los comparte. Con rigor cientÃfico y suma prolijidad, que incluye también amor y admiración por su abuelo, Jorge desgranó pacientemente los antecedentes de este comercio que también fue un mojón en la historia de RÃo Colorado.
Don Vicente Dottori nació el 5 de agosto de 1905 en Loreto, provincia de Ancona, Italia. Hijo de Pascual Dottori y MarÃa Camilletti, Vicente llegó al puerto de Buenos Aires en el buque "Hurón" procedente del puerto de Génova. Descendió del buque un 15 de noviembre de 1921 y un año después arribaron sus padres y sus cuatro hermanas en el buque "Napoli".
Vicente habÃa estudiado en su pueblo natal en una escuela técnica, conocimientos que aplicó tiempo después en RÃo Colorado para arreglar motores diésel y mecánica general, siendo uno de los pocos que arreglaban magnetos en esa época. También en muchas oportunidades y en forma desinteresada arreglaba los motores de la antigua usina de colonia Echarren para evitar que se cortara del frÃo de las cámaras de la Cooperativa de Productores, en donde se almacenaba la fruta cosechada. Producto de esas reparaciones conoció y entabló amistad con Euranio Rusconi, verdadero impulsor de la Cooperativa.
Vale decir que a su arribo a la Argentina, se instaló en el Hotel de los Inmigrantes y luego por tren arribó a BahÃa Blanca. Consiguió allà su primer trabajo como mecánico de colectivos de la empresa de Cipriano González, que unÃa BahÃa Blanca con Cerri. Precisamente allà conoce a la que luego serÃa su esposa Nazarena Martini, hija también de inmigrantes italianos.
Luego esta empresa en la cual cumplÃa servicio amplió su recorrido a la zona, llegando a RÃo Colorado, y al conocerlo decidió que ése serÃa el lugar en donde se iba a instalar para siempre. En 1936 llegó finalmente al valle del Colorado con su hija Lydia de apenas 9 meses e inmediatamente abrió un almacén de campaña que se llamó "El Tropezón". En la guÃa comercial editada por el Ferrocarril Sud del año 1937 figura como titular del citado almacén junto a los de Francisco Blanco y Nuncio Miráncola. Además, como él era extranjero, la estafeta postal de la colonia la puso a nombre de su esposa, Nazarena Martini.
Su primera vivienda fue sumamente precaria: un rancho de chorizo donde no existÃan ni puertas ni ventanas, apenas unas bolsas de arpillera. Estaba ubicaba en la esquina de Dorgambide, en el barrio de Juventud Unida, y es allà donde instaló su almacén.
Cabe agregar que en esos años RÃo Colorado era apenas un incipiente poblado, en su mayorÃa casas precarias o simples ranchos de adobe y paja, con una población estimada en los años 40 de aproximadamente 3.000 habitantes.
Afianzado en el comercio de ramos generales, decidió entonces comprar un camión Internacional modelo 37 para efectuar el transporte tanto de su mercaderÃa como efectuar fletes para otros comercios de la localidad. Fue su acompañante en tantos viajes el cura del pueblo, Tranquilino Filapello, dado que las condiciones del camino y las climáticas obligaban a que el viaje demorara 7 horas en el mejor de los casos y hasta dos o tres dÃas si la lluvia anegaba la huella.
En octubre del 47 adquirió a Manuel Tizón un lote de terreno en la esquina de Italia y Laprida, testimonio de escritura otorgada por R. Sabugo, donde construyó su casa con sótano (para almacenar parte de las mercaderÃas y el vino casero en bordalesas). En esa esquina funcionó primeramente un almacén de ramos generales con el nombre de Casa Dottori y luego la Agencia Isaura. El primer registro encontrado con la firma Isaura data de junio de 53. El transportista de combustibles fue durante largos años y casi único su coterráneo Adorno Ercolani, cuyos equipos sobresalÃan por su gran porte, llegando a transportar entre chasis y acoplado hasta 33.000 litros por viaje.
Según datos conservados por la RefinerÃa La Isaura, Vicente Dottori en los años 70 fue el mayor vendedor del aceite integral Isaura, verdadera innovación del producto en el mercado por sus atributos de viscosidad y duración de performance en cuanto a la vida útil y protección de los motores.
Algunos memoriosos recuerdan con claridad las largas colas de clientes que se producÃan para adquirir el querosén, combustible primordial para estufas y heladeras familiares tanto urbanas como para la zona rural, dado que era extensa la lista de hacendados -vascos en su mayorÃa- que llevaban este combustible en tambores de 200 litros. También mediante un camioncito tanque que manejaba Sixto Olivera proveyó de combustible a los chacareros.
También habilitó expendio de combustible en la vÃa pública en la colonia Juliá y Echarren con un surtidor a manija, los conocidos Avery Hardoll, ya que en esos años no existÃan los eléctricos, y en los años 70 con la colaboración de Pepe Ongaro inauguró la estación Isaura de Gaviotas, hoy desmantelada y abandonada.
Merece un párrafo aparte el tema de la báscula pública, ya que fue la única autorizada oficialmente mediante su matrÃcula respectiva en RÃo Colorado y fue durante muchos años el pesaje obligatorio y único de los camiones cargados de sal o madera de álamos pertenecientes a firmas conocidas como las salineras de González, Casales o el aserradero Fortunato, entre otros.
Es necesario resaltar que Vicente Dottori tuvo que luchar contra dos factores adversos. Uno de carácter natural: que los tanques de almacenamiento de combustible se corroÃan muy rápidamente dada la proximidad de las napas freáticas. La falta de maquinarias adecuadas o el costo elevado de su utilización llevó a emplear distintas formas de almacenar, entre ellas la construcción de un piletón de material y ladrillo que permitÃa el depósito de tres tanques de 20.000 litros cada uno. El otro factor adverso fue estrictamente polÃtico-económico, como fue la regulación y hasta estatización del mercado petrolero en distintas épocas de la vida nacional.
Hace poco tiempo un mecánico de Isaura, radicado hoy en Neuquén, refirió una anécdota sobre la forma que tenÃa Dottori para conocer la calidad de los aceites lubricantes. Contó que vertÃa un poco de ese lÃquido sobre la cocina económica a leña y observaba el tiempo de evaporación del mismo. A mayor tiempo, mejor calidad del producto, afirmaba.
Responsabilidad, servicio, ética comercial y lealtad a la firma hicieron que su nombre y apellido fueran palabras mayores en la Isaura. Su espÃritu siempre fue de ir adelante en la innovación de los negocios, proyectarse hacia el futuro con los últimos adelantos, brindar servicios y calidad a la hora de tratar con clientes, proveedores, bancos o firmas comerciales vinculadas por su actividad.
Hoy la modesta agencia Isaura se ha transformado en una importante y moderna estación de servicios bajo bandera Petrobras, concesionada su explotación a la firma Petropampa de Juan Calà , siendo su hija Lydia y sus nietos Jorge Luna y Marcelo Ferroni los continuadores de la firma, siempre bajo los principios que don Vicente enseñó a quienes lo rodearon.
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Fuente: Diario Rio Negro, Agencia RÃo Colorado
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