Cuando apareció la noticia de que en México había aparecido una rara cepa de gripe, mucho no nos importó. Luego dijeron que había pasado a algunos países limítrofes, de América del Norte y tampoco nos importó mucho. Nos avisaron que la gripe podía venir en avión y cerramos los vuelos, con eso ya estaba. Cuando nos informaron que estaba en el país, no nos iba a afectar.
Nos avisaron que se podía extender a nuestra región y lo primero que nos pidieron (desde la autoridad) fue no entrar en pánico, mantener la calma y tener solidaridad social.
Esta solidaridad social se entendía como una forma de cuidarnos y de cuidar a los que nos rodeaban, se proponía el desarrollo de valores que en una sociedad deben ser practicados de manera habitual.
La respuesta a este pedido fue mostrarse tal cual nos manejamos, aquellos que podían hacer unos pesos mas, llenaron sus locales como nunca, amontonaron a todos los que pudieron, se organizó cuanta fiesta o encuentro para hacer unos pesos más dada la oportunidad; los papás no le podían decir que no a nuestros jóvenes y entonces…
… De aquel pedido de calma, “a que ahora haya pánico”, cerrar todo, de la solidaridad social a no dejar nada abierto, de cuidarnos unos a otros a tener que quedarnos bajo la lluvia esperando el turno para comprar el pan, los tallarines o lo que sea, de no tomar frío a esperar el colectivo afuera o sacar a las familias viajeras a la calle porque… habíamos dejado de ser solidarios o esta era la mejor forma de prevenir el contagio
Esta gripe A, más allá de mostrarnos muchas falencia en el ámbito sanitario, nos mostró que no practicamos mucho la solidaridad, porque este es un valor que no se puede imponer sino que debe surgir espontáneamente por la práctica misma del valor.
Para entender la solidaridad debemos tener presente que ninguno debe vivir sólo para si mismo, debe integrar a su vida al otro, y de esta manera si uno sufre ese sufrimiento es de todos, si uno es honrado, todos formamos parte de ese elogio. Ser solidario no puede buscar de ninguna manera el propio interés, los actos solidarios influyen en beneficio de todos los integrantes de la comunidad.
También la solidaridad requiere actos razonables, una vocación a la verdad, un desapego a ciertos bienes (sobretodo el dinero) y humildad… casi nada nos mostró la gripe A.
Autor: Fabio Sosa
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